Transgresión cultural e histórica: un peso que Netflix cargará en las futuras generaciones

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Los caballeros del zodiaco, anime japonés de mediados de los 80, marcó un hito en tres generaciones que crecieron viendo sus aventuras, trama y tragedia. En sus ovas encontramos personajes que a pesar de su naturaleza humana podían, bajo un control interno y perseverancia, derrotar no solo a enemigos estamentalmente mucho más fuertes que ellos, como los caballeros de plata y de oro; sino también, fuera de toda lógica, a los mismos dioses.

Masami Kurumaga, joven historicista japonés, nos revela a través de su obra, toda una gama de posibilidades a partir de su estudio de la mitología griega y superposición de deidades como la observada en la zaga de Odín o de Lucifer. Hombres y mujeres que dentro del marco histórico, tratan de la manera más humana posible y limitación cultural, cumplir su deber sagrado por encima de su integridad. Razón por la cual originariamente el manga se llamó Saint Seiya (Santo Seiya), nombre que al contener una connotación religiosa, fue cambiado en occidente por como hoy lo conocemos, Los Caballeros del Zodiaco. Perdiéndose así la influencia de su personaje principal, Saint Seiya, el caballero de Pegaso.

Toei Animetion, fue la productora japonesa quien en 1986, tomó el reto de transportar del comic a la pantalla chica esta fantástica historia. Hecho que marcó la adolescencia de millones jóvenes, de casi tres generaciones en todo el mundo, con las aventuras de cinco caballeros: Seiya, caballero de Pegaso; Hyoga, caballero del Cisne; Shiryu, caballero del Dragón; Ikki, caballero del Fénix; y Shun, caballero de Andrómeda, personaje que ahora salta la polémica.

Shun, no solo representó un sujeto complejo en el universo creado por Masami Kurumaga, quien lo describe como el único de todos los caballeros que desde chico se negó a ser parte de ellos, los defensores de Atenea; creando en él, un aura peculiar de pureza y nobleza. Shun simboliza, al margen del argumento del manga, el rompimiento de la estructura masculina del varón, el escape del estereotipo de una virilidad y furia innata que la sociedad nos ha tratado de caracterizar a lo largo de los años. Shun, en síntesis, es la aceptación de la diversidad de pureza de espíritu dentro de esta maravillosa trama que representó los Caballeros del Zodiaco en todos nosotros. Episodios como la defensa de Ikki por sobre todas las cosas o la protección de Hyoga en la casa de Libra, son muestras de un transfondo revolucionario de lo culturalmente establecido en nuestra sociedad. Subtrama que se pierde con este cambio de sexo que Netflix ha desarrollado con este personaje tan icónico como Shun y que solo será un mero recuerdo de la infancia de todos los que crecimos con esta serie.


WRojas

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